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BOA MISTURA EL CUENTO DEL GÉNESIS
Arkoh Derko Pahg Purone RDick

En un mundo olvidado, dejado de la mano de Dios porque éste aburrido un día después de hincharse a comer se fue a echar la siesta y cuando se levantó, había olvidado por completo que lo había creado, vivían cinco rapazinhos con un don poco común.

Ese don era el amor por el color y la vida. Y no es que fuera raro nacer con ese don, casi todos los niños nacían con él, pero lo perdían con el tiempo.

Así crecieron estos cinco chavales y conservaron el don a pesar de vivir inmersos en un monstruo, en una sociedad coja, infectada por el gris y enferma de materialismo, en la que todo eran prisas y ya nadie se paraba a hablar con Momo, quién ahora bajo un puente de autopista hacía sopas con sus penas y el vinacho de un cartón barato. Una sociedad, un mundo rara vez bañado por el Sol Lorenzo, que reacio a contemplar el espectáculo, permanecía escondido tras un telón de contaminadas nubes. Un mundo extraño en el que los niños pobres se daban a la calle y acababan en asuntos turbios y los niños ricos crecían en guarderías, lejos de sus padres, mientras éstos, siempre con prisa, se afanaban en su tarea de alimentar al monstruo gris. Un mundo en el que los viejos, culpables sólo de no poder seguir alimentando al monstruo al ritmo requerido, eran apartados a solitarios lugares, lejos de sus ocupados hijos, en espera de que la muerte les cogiese la mano.

Quiso el destino que estos cinco rapaçinhos se convirtieran en rebeldes graffiteros y que un día sus caminos se cruzaran para ya discurrir juntos, naciendo así la Boa Mistura, la Buena Mezcla.

Ese día las nubes de humo gris se abrieron a petición de Lorenzo que quiso asomarse a contemplar tamaño evento. Ese día también sonrieron los niños en sus guarderías y los abuelos levantaron la vista y se les alegró el corazón. Y entre dos latidos del monstruo se oyó reír a Momo, y esta vez no por los efectos del vino, sino sabiendo que había nacido algo que devolvería el color al mundo,... la Boa Mistura.