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Carta a mis amistades
Carta a mis amistades
 

 

Después de muchas sabrosas conversaciones inacabadas sobre tantos temas, me he percatado -la verdad, ya era hora- que soy un tipo extraño. Creía que pensábamos más parecido a como yo pienso. Pero lo interesante son las diferencias. Y es sobre esto que quiero escribiros a partir de los mensajes recibidos, quizá mal entendidos.

Y para que no haya mal entendidos, vaya por delante que me considero inmerecidamente afortunado por ser vuestro amigo.

Entremos en materia. Me habéis dicho:

  • Si pensara como tú me suicidaría

Entiendo que refiriéndose a que no creo en ningún tipo de trascendencia y creo que la vida no tiene motivo ni finalidad más allá del motivo o finalidead que queramos darle.

Yo creo que no, que no te suicidarías por eso. Ambos somos partidarios de la solidaridad, la justicia, el amor, el placer, la belleza, etc. Eso no cambia por creer que el “yo” es una frágil concepción de nuestra mente que acaba cuando morimos. A veces, antes.

Pensar que “yo “ soy efímero e intrascendente ni evita ni provoca sufrimientos diferentes. Sólo cambia el punto de vista y acaso empuje a disfrutar más de la vida.

  • Eres el pesimista más feliz que conozco. Yo soy optimista y lo paso peor

Ya sabes que un pesimista sólo es un optimista mejor informado. En serio, quiero decir que me llamas pesimista por no estimular esperanzas improbables. Me considero muy afortunado porque la mayoría lo tiene peor, pero eso no quita que estemos todos en el mismo pozo. Como decía agudamente otro amigo “La vida es como el palo de un gallinero: corta y llena de mierda”. Tu te frustras cuando consideras que te trata mal. A mi me admira que me trate bien.

  • La gente tiene derecho a buscar el consuelo que quiera

No creo que tengamos derecho a ningún consuelo. Al menos, si lo buscas no te quedes en falsificaciones tan burdas como las drogas, la religión o las ideologías dogmáticas (aquellas que te dicen que una verdad es indiscutible). O no. Frecuentemente me equivoco. ¿Yo? prefiero jugar con el miedo que creer lo increíble.

  • La Ciencia es una creencia como otra cualquiera

Vale que sea una creencia, pero es diferente de otras tales como religiones, nacionalismos, racismos, creacionismos, esoterismos, etc. Lo primero que no se arroga es la infalibilidad. Una teoría es válida hasta que otra la perfecciona o invalida. Eso sí, curiosea sin prejuicios. Sin importar que lo descubierto concuerde o no con nuestros deseos. A mí me parece lo más fiable. Te digo más: el “Otro conocimiento, más allá de las puertas de la percepción” me ha llevado a lo mismo.

Y bueno. Ahora ordenemos de alguna manera, o no, la conversación partiendo de algunas afirmaciones simples que propongo para considerar punto de partida de nuestros comentarios.

  • La vida humana no tiene ninguna finalidad ni origen diferente que el resto de especies del Universo.
  • La vida en la tierra, incluso la existencia del Sistema Solar es despreciable cuando intentamos comprender la evolución del universo.
  • Nuestras características como especie, tales como la estructura lenguaje/pensamiento, son una consecuencia de la evolución. Exitosa en este momento pero muy frágil en comparación con las estrategias de las bacterias, por ejemplo.
  • La conciencia, el “yo” desaparece con la muerte. Incluso puede desaparecer por una enfermedad mental, o la adaptación social.

Lo siento, es lo más simple que soy capaz de proponeos.

En cualquier caso, un fuerte abrazo

Manolo

 


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