|
Estaba
tan triste que no tenía más que seguridades...
Veinte minutos de felicidad
Interesante manjar, tan rico como la carroña fresca...
para halcones con picos decapitados. Unas aves de corral, con sueños
cercenados en sus alas, enseñándome a volar, a planear
bajito sólo para nunca escupir las suelas de sus nubes. Sin
embargo, es escalofriante hasta para mí -apenas un intento
de ameba, quiero decir, un perdedor- el hecho de aceptar incondicionalmente
unas reglas de juego que sé que no necesito... ni el juego...
ni las reglas. Sé que desaparecerán también,
como las lágrimas falsas una vez que las deseche por su naturaleza
de falaces.
Una placentera lengua con grillete, placebo de principiante, locura
narcótica. Las sábanas new age para ella, y el monstruo
extasiándose al ver relucir las escamas de la noche anterior
y previas a la década pasada. Ha viajado mucho y sabe que
no se lame sólo. No es buey y no le gusta su
lengua... pero tampoco la de muchos.
Monstruo Humanofóbico Hijodemilputas... dicen los amoldados.
Bebe té y barre los espantos de su pecho;
pero no alcanza con almíbares... y despierta de cada pesadilla
con el éxtasis melodioso y armónico de Wagner.
Es entonces -ya somnoliento- cuando resopla; aliviado
intenta volver a arrullarse con la almohada y se convence de que
es sólo un mal momento, absolutamente pasajero. Ya con párpados
epilépticos llama a la paz (que a veces llega) y le reza
a la musa (que lo desvela).
Se acostumbró a tratar a la calma como un
agente extraño, externo; tal vez la invite a cenar pero con
el rabo del ojo -mientras lava los platos y sirve café cargado-
revisará que en la cómoda estén todos los adornos
y mostacillas que dan cuenta de sus últimos viajes.
Ama la existencia del amor... pero el amor no lo
ama. No es correspondido. Siempre que lo buscó incansablemente
creyó encontrarlo... creyó.
¿Qué necesidad hay de juzgar al oso
que hiberna?¿Cuánto, al instinto asesino (¿asesino?)
de los elinos salvajes?¿Y cuánto, al que razona y
se hartó de la carga? El lastre del cerebro muerto del instintivo.
¿Cuánto, al que vive y deja vivir, sin dejarse vivir
y temiendo morir por haber vivido lo poco que cree que vivió?
Resulta que este individuo, por decantación
y sabiduría a los golpes, ya advirtió la pesadumbre
del hastío de estar harto. Entonces esquiva los cráteres
de planetas que conoce, de criaturas que infiere bestias pero deja
asesinarse de a ratos; y en otros se mutila para saber de la existencia
del dolor. Pero, por más que alumbre y reluzca deslumbrante
en una noche de verano penumbrosa, no es aconsejable ecoger una
rama del leño ardiente...
Por más bello que sea el juguetear que invitan
las chispas haciendo apasionadas y enloquecidas el mor con el viento...
no es aconsejable recoger una rama del leño ardiente...
Por más belleza que regale su melena de palmera
y su mirada de panal...no es aconsejable visitar la cueva del lobo
sin previa invitación. Por más calor que se brinde
en su vientre, con garras que -esa noche- se han ausentado para
dar luz a tentaciones más sedosas... no es aconsejable visitar
la cueva del lobo sin previa invitación.. No es aconsejable
la espera, ni la pérdida de tiempo de invitarse. Balancea
sus desbalances... entre ser agredido y contenerse... y contenerte.
Entre tu inferido sufrimiento y su búsqueda desesperada pero
no desesperante, ni desesperado.
Su vida es incomprendida y en esa senda de sucesión
de imágenes abrochadas por un clip, tal vez anhele comprensión.
Siempre en busca de la utópica compatibilidad de caracteres.
... Lo verás sentado, creyendo de él
que pierde el tiempo. Mas espera, sabiendo lo que espera y no desespera
si aún no llega ése momento. Mientras tanto endulza
sus papilas con espinosas avispas.
... Lo verás pasar frente a ti una y otra vez,
hablarás con su boca, lo verás a sus ojos, mas nunca
-tal vez en rara oportunidad- estará allí.
...Amar, odiar, compartir, llorar, reír, desilusionarse,
tener frío, ser bajito, canoso, pelado, delgado, triunfar
o caer derrotado, divertirse, ansiar, desear, vida, muerte, amar,
odiar, compartir, llorar, reír...
Mientras tanto se pasan los ahora, llorando pasados
y anhelando futuros. Tal vez ahora, su ahora, no condice con tu
¡ya!
...Parece que el camino es insistir, resistir y persistir...¿Cualidades
o defectos?
Conclusión:
...Ha tragado sapos, buzones, brebajes, algunos interesantes
y otros algo más que amargos; nylon, fuego, hebras, pociones,
espinas, alfileres. Hizo gárgaras con escarabajos, arena,
vos, pedregullo, peces, pescados... pero jamás lo vi tragarse
una llave que sepa abrir algo...
...no siempre lo que quiso supo ser el anverso de
aquello que no quiso. Le fue más fácil saber aquello
que no quiere que aquello que sí; mas no siempre lo que no
quiso es la cara inversa de la moneda con que se avisa y compra
lo que quiere.
... Sí...
...La vida parece ser en comprimidos...
...La vida es en comprimidos, de 20 minutos de felicidad.
Grageas dulces que nos animan desde la mesita de luz a enfrentarnos
cada mañana, sólo de a veinte minutos blister tras
blister me verás devorar...
PD: Recuerdo que los dos mirábamos lo mismo
pero supimos que ninguno veía igual. Desandamos calles, después
de las plazas y antes de los vinos, nunca aprendimos a ser argentinos
y siempre anhelamos una parte de sudaca...
Fumamos, tu ropa era la de todos, todos igual.
Hubo selva, tu planta era la de todos, todos igual.
Hubo amaneceres, mis soles eran de todos, todos igual.
Las palabras, las palabras sin sentido que adoramos;
las mentiras, las mentiras sin seguros contra terceros; los golpes...¡Y
no sabíamos llorar!
Los calabozos, y no sabíamos temer...
Las lágrimas rodaron por suerte, cuesta abajo...
y aprendimos a reír.
D.P. |