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El ladrón de significantes

Los que no sabemos, sospechamos.

Escribo estas reflexiones desde el convencimiento de que la guerra está perdida, pero también de que la ventaja es que ahora es para siempre. De que uno de los primeros efectos de la globalización, aun antes de poseer nombre, fue el de hacer bonitos paquetes vacíos de contenido, meros envoltorios, como única forma de generar una gran cartera de clientes potenciales, de adaptarse a cualquier cultura o situación: nada es nada en cualquier lugar, eso sí una nadería bien vistosa.

Para ello hubieron de apoderarse primero y asesinar después los significantes molestos, los que fueran peligrosos para el negocio. Hablar de izquierdas y derechas -nos dijeron- ha quedado obsoleto, y nos lo creímos; lo que no nos dijeron es que para ello hubo que ocultar la dualidad: la paridad preconizada ya no es entre diferentes cualidades, sino únicamente de grado. Nos dijeron que contar chistes sobre negros, gitanos, mujeres, tartamudos ... era racista en el entorno de la corrección política. Nos dijeron, desde el triunfador conductismo (siempre buscando conductas políticamente correctas), que vender jeringuillas rellenas de deliciosas bolitas de caramelo a los niños era altamente peligroso ya que fomentaba una futura conducta adictiva por vía endovenosa: por decreto-ley la jeringuilla deja simbolizar el juego a médicos y enfermeras, y simplemente metaforiza el camino a una adicción destructiva.

Naturalmente, el arte no escapó a esta ola reparadora del bien-pensar: la única forma de generar un mercado global del arte es transformar el arte en un gran mercado. Eso sí, arte envuelto en magníficos y artesanales packs diseñados para cada ocasión por los expertos, arte expertizado, si se me permite. La única forma de poder vender el concepto fue vaciarle de contenido y vender la banalidad resultante como el moderno arte conceptual., transformarlo en banal ocurrencia.

Desaparece -sin reflexión- cualquier concepción de lo bello . Desaparece lo bello cognoscible socrático, lo bello verdadero (y su bondad) platónicos y la belleza planteada como acceso a una esfera de la realidad que nuestros engañosos sentidos no nos permite abordar, camino iniciático que libera al alma de su servidumbre respecto al cuerpo.

Sin discusión, se invalidan la armonía y medidas platónicas, que vincularán el arte a la ciencia (incluso durante el Renacimiento) y cuyos coletazos adivinamos en el arte bello hegeliano (aquellos objetos de la actividad humana que encarnan la Idea (1)

Expulsemos a Aristóteles cuando extiende estas medida y armonía platónicas en términos de orden (2) .... También la claritas divina del Renacimiento, con un Alberti que relaciona -por fin- lo bello (3) con la experiencia estética ... Tampoco valdrá Plotino cuando asocia belleza, verdad, independencia del cuerpo y placer... Ni Kant al reducir lo bello a la forma (por lo tanto, subjetivo) y no al contenido... Otrotanto Hegel al considerar al arte como fusión de contenido (espíritu absoluto) y forma (necesidad) (4).

Se derriba también Lo Sublime kantiano, opuesto a lo bello (5), pero ambos portadores del placer estético, placer nacido del acuerdo entre imaginación y entendimiento... Y Lo Siniestro freudiano, y ...

Los expertos toman el poder de la fábrica. No les faltan antecedentes para afianzar su dictadura: Alberti fundamenta las bases de una teoría del conocedor, Hume la de los consensos (6)...

Nuevamente Kant arremeterá contra estas formas de pensar cuando señale que el juicio estético es arbitrario y subjetivo y subraye -al modo del logos heraclitano- la oposición entre el gusto (7) particular y el universal-necesario, liquidando la antinomia metodológica entre disciplina del entendimiento racional y práctica empírica e intuitiva de la sensibilidad, e instaure el juicio estético como juicio, siendo el gusto estético la parte degradada de la actividad de juzgar. Se plantea Kant el discurso estético preguntándose si hay posibilidad de decir algo, de decir con objetividad, universalidad y necesidad. En su Crítica del Juicio , el objeto no es lo bello, sino contestar si la facultad de juzgar (8) "... tiene también por sí principios a priori? " y si los tiene " ¿son constitutivos, o meramente regulativos (que no determinan esfera propia alguna)? ". En definitiva, si "... da el juicio la regla a priori al sentimiento de placer y dolor ".

(1) La Idea hegeliana es aquello "... que está llamado a describir la verdad bajo la forma de la configuración artística

(2) Un ser o una cosa solo pueden tener belleza si sus partes están dispuestas en un cierto orden .

(3) Concinnitas o conveniencia razonada de todas las partes ( lo que no se puede añadir o suprimir nada sin causar perjuicio ).

(4) El contenido se vuelve sensible a través de la forma; así pues, el contenido tiene en él una prioridad esencial.

(5) Lo bello kantiano "... es una finalidad sin la representación de un fin ".

(6)Es bello lo que representa unas relaciones que unen al espectador con sus semejantes ".

(7) Gusto como juicio del gusto y sentimiento de juzgar, de pensar en juzgar.

(8) Facultad superior del alma aplicable al arte que forma un término medio entre el entendimiento y la razón.

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Alfonso Garcés Toledano

 


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