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Andando se hace camino

Cuaderno IV

Birmania como objetivo

 

Vicky

 

El 31 de enero mi compañero y yo salimos de Madrid rumbo a Bangkok, ciudad en la que nos veíamos forzados a parar mientras realizábamos los tramites de visado para Myanmar y donde nos reunimos con nuestros compañeros de viaje. Por suerte viajamos en un vuelo de TAI, trato y atenciones que deberían aprender otras compañías aéreas.

Bangkok bien vale una segunda lectura

Nos habíamos prometido no pisar más esa caótica y contaminada ciudad, pero Bangkok es el mejor lugar para trámites de visado y donde se pueden encontrar las mejores ofertas en billetes de avión, barco y tren. Nos llevamos una agradable sorpresa, Bangkok se ha modernizado a pasos agigantados y ha sido para bien. El tráfico es más fluido (aunque no os hagáis ilusiones, entre los coches, riksows, motos y bicis, los atascos son inevitables), la contaminación, aunque sigue siendo importante, algo ha disminuido, y sigue manteniendo sus deliciosos puestos callejeros de comida (a los paranoicos les aseguro que son seguros) donde degustar un pad thai, un batido o una pieza de fruta pelada no cuesta más de 10bth; donde se puede disfrutar de una hora de buen masaje por 180bhts, o perderse en sus mercados que no cierran nunca (de hecho toda la ciudad es un gran mercado). Es casi inevitable participar del bullicio de Kao San Rd, posiblemente la calle con mayor concentración de mochileros por metro cuadrado del mundo. Si no te dejas agobiar por su calor tropical (que hace que te sientas en una sauna permanente) Bangkok es un buen punto de partida para adentrarse en la cultura del sudeste asiático.

Si parais en Bangkok os recomiendo Guest House New Siam II: 50 Trok Rong Mhai, Phra A-Thit Road. Situada en una calle tranquila cerca de Kao San Rd. y del Gran Palacio. Ofrece amplias habitaciones con aire acondicionado y baño privado por 700 bth. Dispone además de piscina y agencia de viajes. Cruzando la calle podréis tomar el ferry y desplazaros en barco por la ciudad, que es el mejor modo de hacerlo, creedme.

A lo que iba: el mismo día teníamos el visado listo y al día siguiente partíamos los cinco hacia Yangon (o Rangún), la capital de Myanmar,

Os hago una pequeña introducción del país. Los estados de Myanmar

Myanmar es un país con una división que responde a un conglomerado artificial de estados etnocéntricos, creados por la antigua colonización británica. Esta fuertemente centralizado en la capital: Yangon, situada en el centro-este del país. Si queréis adentraros en su comprensión tenéis que tener en cuenta que es en un país gobernado por una junta militar enloquecida que mata, encarcela y reprime a sus gentes, por lo que podréis hablar de cualquier cosa con los birmanos, pero nunca de política, ya que los pondríais en peligro (cualquiera puede ser un chivato: y no os escandalicéis tanto, en España no hace tanto tiempo ocurría lo mismo).

Para los que finalmente decidáis viajar a este país, pueden ser útiles algunas cuestiones:

Los visados turísticos se conceden por un máximo de 28 días. El coste aproximado es de 20 US$. Las tasas de aeropuerto son de 10 US$. Los trasportes locales están generalmente vedados a los turistas, que deben utilizar los que les son destinados y el transporte de/al aeropuerto cuesta entre 5 y 10 US$. No se aceptan tarjetas de crédito y el euro apenas se conoce. En todo el circuito se os pedirá el pasaporte y deberéis pagar tasas de aproximadamente 10US$ a la entrada de cada destino. Salirse del circuito requiere permisos especiales y si finalmente lo conseguís se os asignará forzosamente un guía local. La moneda oficial es el Kyat (de 5,10,20,50,100 y 1000). El cambio oficial estaba a 350 Kyats/ 1 US$ mientras que en el mercado negro nos lo cambiaron a 900. El cambio más favorable se consigue en Yangon. Imaginaros cambiar 1000 US$. Nunca habíamos tenido tanto dinero junto, y jugar al Póquer con él fue muy divertido. En cuanto a las cuestiones sanitarias y aunque no se requiere vacunación, es aconsejable la profilaxis de malaria si vais a viajar en época de lluvias. Hay que destacar que no tuvimos problemas con la comida, aunque fuimos precavidos con el agua, comprobamos que en general toman precauciones con ella, así como con el hielo que te sirven. Los mejores restaurantes son regentados por chinos. Siempre que nos dejamos aconsejar por nativos disfrutamos de una buena comida por 9/15 US$ los cinco (y eso que un tercio se lo llevaban las cervezas). Nuestros platos favoritos eran el arroz frito y los nudels fritos, acompañados de mucha verdura y algunos pequeños trocitos de carne o gambas.

Aung San Suu Kyi

Las impresiones se hacen de pequeñas porciones y piezas de información; por tanto son poco objetivas si las comparas con una evaluación tras un análisis detallado. En ellas interviene tu bagaje personal y todas las sensaciones que un@ experimenta pero difícilmente puede objetivar. Vaya por delante que este relato es el resultado de estas impresiones. Más teniendo en cuenta que es muy difícil averiguar que está sucediendo en el país, incluso para alguien local, pues los medios de comunicación están controlados muy de cerca. El diario oficial en el idioma Inglés, "New Light of Myanmar", presenta monótonamente una misma imagen, presumida, casi infantil, sobre las acciones del gobierno (El Consejo de Paz y Desarrollo del Estado encabezado por el general Than Swe). Esto da una idea de la clase de propaganda que están dando los medios de comunicación en el idioma birmano. La oposición, si hay alguna, es en secreto o fuera del país; y las universidades han estado cerradas desde 1996 debido a manifestaciones estudiantiles a favor de Aung San Suu Kyi, la hija del héroe Aung San, padre de la independencia nacional con Gran Bretaña. Su fama mundial y su Premio Nóbel de la Paz explican sin ninguna duda porqué aún esta viva. ¡No debemos olvidarla!. Si leéis sus "Cartas de Birmania" (en castellano editadas en Circle), os será más fácil entender este país y sus gentes.

Aquí y allá, enormes carteleras proclaman el apoyo del pueblo para el Tamataw (Fuerzas Armadas) en la lucha por paz, orden, desarrollo, unidad nacional y en contra de neocolonialismo, influencia extranjera de corrupción y... ¡SIDA! . Si, pensaréis como yo: estoy en plena Revolución Cultural China.

Somos usuari@s habituales de Internet, y cuando viajamos utilizamos este medio para mantenernos en contacto con los de casa. Aquí comprobamos que Internet está reservado para los militares y algunos selectos sectores de negocios afines al gobierno. Sin embargo existen algunos locales con trucos para saltarse el bloqueo.

El pueblo Birmano parece soportar estoicamente esta dictadura. Son pobres e intentan sobrevivir día a día: Un@ maestr@ gana solamente 15 dólares al mes y el salario por el trabajo manual es sólo la mitad de eso. No sé hasta que punto el pueblo birmano sabe la impostura que el régimen representa, pero sin prensa libre ni Internet, es difícil que se den cuenta de la magnitud de su infamia. A pesar de la propaganda de xenofobia del gobierno, en todas partes hemos sido tratados con una hospitalidad y generosidad que me ha conmovido profundamente. Aunque casi nadie habla inglés, con cuatro palabras de birmano os defenderéis ya que ellos pondrán todas los medios a su alcance para comprenderte y hacerse comprender.

A Yangon dedicamos dos de los 15 días que permanecimos en el país. Aquí tomábamos nuestro primer contacto mientras realizamos las gestiones necesarias para continuar viaje.

Yangon no es una ciudad de la que te enamoras nada más llegar, no encontramos muchos atractivos a deambular por las calles y mercados del centro de la ciudad, ya que los maravillosos lagos Inya y Kandawgui que bañan la ciudad, están copados por los miembros del gobierno y los hoteles lujosos, y creedme no habíamos recorrido tropecientas mil millas para codearnos con semejante gente, aunque si la ocasión lo requiere os lo podéis permitir (el Nikko Royal Lake o el Kandawgyi Palace cuestan 35 $US con todas las comodidades y desayuno incluido). Nosotros nos hospedamos en el centro en el hotel Panorama ( 20 US$ la doble con aire acondicionado), pero podéis conseguir algo mejor y a menor precio.

Shwendagon pagoda

El mejor lugar que visitamos en Yangon fue la Shwendagon pagoda (a los extranjeros nos cobran 5US$ que pasan a engrosar los beneficios del gobierno). Si conseguís atravesar la marea de niños y adultos que os avasallarán a la entrada, el precio valdrá la pena. Pues aunque la majestuosidad del lugar se mezcla con las luces de neón que le dan un aire de feria, un@ siente que se encuentra en uno de los lugares más especiales del planeta. Es importante llegar antes de la espectacular puesta de sol, para poder contemplar como se funde este con la gran cúpula dorada. Luego podréis seguir disfrutando del lugar como queráis porque casi todo está permitido. Puedes meditar durante horas sin que nadie te moleste, puedes comer o tomarte un té tranquilamente, o hacerte una foto como las cientos de familias birmanas que vienen a este lugar a ello, charlar con algún nativo que estará encantado de contarte cosas como esta: Cuenta la leyenda que la stupa original fue construida como un lugar sagrado para guardar ocho pelos de buda. El monumento actual fue construido en el siglo XVIII y está rodeado de un gran numero de estupas, templos. Kiplin llamo a este lugar "una espléndida maravilla titileante". Nosotros nos extasiamos con el lugar.

Waiting list

En Yangon, tuvimos que superar la mayor prueba de nuestro viaje, ya que después de patear durante más de veinte años distintos lugares del planeta nos vimos "obligados" por primera vez a aceptar las condiciones que imponen los gobernantes de este país a los extranjeros: una agencia de viajes. Nuestro recorrido fue el mismo que ofrecen las agencias, ya que aunque la junta militar afirma que ha firmado acuerdos de paz con muchos de los grupos rebeldes que estaban peleando por la autonomía que les prometieron en el Tratado Panglong de 1947 (el cual nunca ha sido respetado por el gobierno central) es razonable dudar del cese de conflictos, porque en más de la mitad del país aún está prohibida Vaya unos capullos con suertela entrada a los extranjeros. Pero no os desaniméis: el recorrido vale la pena. Nuestra cura de humildad (un@ no puede evitar su cultura cristiana) fue aceptar el lujo "asiático" destinado a los turistas: mientras nosotros 5 viajábamos en una amplia furgoneta, se iban cruzando en el camino pequeñas camionetas que llevaban unas 50 personas dentro, o mientras paseábamos en una lujosa canoa por el Irawaddy atendidos por 3 personas que estaban pendientes de nuestro confort, llevábamos al lado una ruidosa barcaza repleta de personas que apenas tenían espacio para respirar. Si, nosotros también experimentamos ese malestar que tu estarás sintiendo.

Cuando salimos de Yangon nos dirigimos a Mandalay en avión , algo que os recomiendo si queréis reducir el numero de horas y kilómetros por carreteras en mal estado y sin especial atractivo. Aquí permanecimos 3 días.

Watch the dog Cuidado con el perro

Mandalay fue la ultima capital del país antes de la llegada de los ingleses. Hoy centro religioso y cultural, En realidad, es una colina y la ciudad que surgió a sus pies recibió por ello su nombre. Las entradas a las escalinatas que ascienden la colina están protegidas por grandes animales mitológicos, gigantes de varios metros pintados de blanco. Arriba hay varios templos y en el principal se levanta una estatua -también gigantesca- del Buda con el brazo extendido. Nada de particular si no fuera porque encierra el mito fundacional de Mandalay. Si subes a la puesta de sol (hay dos opciones a pie por la escalinata y la más cómoda de carrobus), no solo podrás ver el trazado urbano, con el palacio rodeado por un parque, un cuadrado casi perfecto formado por las murallas y el canal, también veras el caudal ancho del Irawaddy -que según Neruda tiene el nombre de río más hermoso del mundo- también verás la inmensa prisión de la ciudad. El lugar se llena de peregrinos extasiados en la contemplación del horizonte desde estas alturas.

El resbaladizo suelo de la espiritualidadPero el verdadero templo con vida de la ciudad es el Mahamuni Paya . Aquí ves un movimiento incesante de gentes, por un pasadizo que parece uno de los pasillos del Gran Bazar de Estambul, con decenas de tiendas a cada lado, que venden artículos de culto, flores de plástico, galletas de sésamo, búhos de papel maché, sandalias, campanas, sombrillas doradas, pañuelos, ranas de madera, espejos, pinzas para el pelo, mazorcas, postales, cajas de laca, pulseras, flores de verdad, altramuces, pesos de opio, libros, gongs, comida para peces, trozos de madera de sándalo, collares y madera de thanaja (de la que se obtiene el protector facial).... Y al final está Buda, que espera al final del pasillo, cubierto de oro. Los fieles (las mujeres están excluidas de ese privilegio) colocan panes de oro sobre la figura.

Esta región es famosa en todo el país por su artesanía, si se quieren adquirir sedas, tapices, objetos lacados etc... dicen que este es el mejor lugar. Si alguien esta interesado le aconsejo que no lo haga en las grandes tiendas, ya que están asociadas al gobierno, si recurrís en cambio a los puestos callejeros o los vendedores ambulantes contribuiréis a aliviar la maltrecha economía familiar de los birmanos.

Para una comida inolvidable en un paisaje espectacular os recomiendo el Ayeyarwady Scene Restaurant (Strand Road, entre la 26th & 35 Street), no os dejéis impresionar por el lugar ya que no sobrepasareis los 6$ por cabeza y no rechacéis como nosotros que alguien os espante las moscas, hay muchas.

Saliendo de la ciudad, a pocos kilómetros de distancia una de la otra, se encuentran los restos de Inwa, Amarapura y Sagaing. Esta abundancia de capitales fue la costumbre de los reyes de iniciaban su reinado con la fundación de una ciudad y un palacio.

Amarapura, la ciudad de los monjes

Amarapura me parece el nombre de ciudad más hermosa, el que me convoca a soñar. Significa Ciudad Inmortal, pero parece que el nombre no fue bien elegido -esa ironía me encanta-. Hoy queda poco que pueda recordar su pasado esplendor: algunos templos, el puente de U Bein ( puente de teca más largo del mundo) y los restos de un palacio. Como si el alma de esa ciudad me hubiera reconocido me brindo uno de los mejores momentos del viaje, ya que fui invitada a participar de las actividades de los monjes. El monasterio cuenta con más de mil personas y en él se imparten las enseñanzas de Buda, pero también se les da educación de diversas lenguas, matemáticas y geografía... y se cubren sus necesidades médicas. Nada que ver con nuestros sombríos monasterios. Aquí, la religión se vive de una forma más amable, los monjes transmiten la sensación de que su carácter profundamente espiritual no está en contradicción con las actividades terrenales.

Inwa, la isla que pudo costar un ojo de la cara

Inwa está situada al otro lado del Irawaddy y hay que tomar una barca para cruzar el río y este simple hecho es como un viaje en el tiempo. Al otro lado en un carro de caballos te llevan a algunos monumentos entre campos de labor: Un monasterio de madera cubierto de tallas primorosas y donde un monje enseña las cuatro reglas a un grupo de niños, o la torre inclinada de Nanmyin, donde se divisan las pagoda de Sagaing.

Las pagodas y el parchísSagaing tiene un templo decorado con azulejos de mil colores y cuadros que representan historias (hombres malvados que apalean mujeres, ranas que se comen cobras, .... y final feliz con milagro incluido).

Mingun y Pyin OO son dos opcionales excursiones en los alrededores de Mandalay. Recomiendo especialmente el jardín botánico de Pyin OO, nadie como los asiáticos para conseguir desvelar la poesía de la naturaleza.

A estas alturas del viaje ya llevábamos un cierto empacho de Pagodas, y nos quedaba aún el plato fuerte: Bagan .

Las orillas del Irawady

Para llegar a Bagan se toma un crucero muy tranquilo de 11 horas navegando río abajo por el Irawaddy. Se parte a las 6 a.m., así que a medida que el sol asciende el rió van cambiando de color. George Orwell, que sirvió en la policía colonial inglesa, escribió que el Irawaddy brilla como si arrastrara diamantes (hoy no se si opinaría igual) pero el viaje vale la pena y os permitirá observar la vida que gira en torno al rió. Por un momento sentí que todo estaba en su lugar (pero llevar un libro porque hasta el paraíso puede aburrir).

Llegamos al puerto de Bagan , que no es más que una pequeña explanada de tierra y nos llevamos la sorpresa de que nuestro conductor de Mandalay, San, estaba esperándonos en el puerto. El se habia hecho los 600 kilómetros de distancia que separan ambas ciudades por maltrechas carreteras. Como su inglés se reducía a unas 20 palabras, lo descubrímos entonces. Al final del viaje San habia aprendido dos palabras de español: Vale y sí, que repetía muchas veces. Sus escasas dotes para el inglés las compensaba con una cortesía exquisita y una excelente conducción. Algo que todos le agradecimos al final del viaje con un diploma improvisado que le llenó de orgullo.

Bagan, la arquitectura como busqueda de lo eterno.

A lo que iba. Los aproximadamente cinco kilómetros de recorrido hasta el hotel nos permitieron hacernos una idea del lugar. No lo comentamos, pero pienso que todos pensamos más o menos lo mismo: no sé porque este lugar es considerado por birmanos y extranjeros como uno de los lugares arqueológicos más importantes del planeta. En mi caso y tras visitar en los días sucesivos infinidad de pagodas la duda sigue en pie. Tal vez influye el calor agobiante o que los ladrillos te abrasan los pies obligatoriamente desnudos para poder pisar el suelo sagrado de las pagodas. Las famosas pagodas están en todas partes, de todos los tamaños y formas, no hay dos iguales y sus nombres son impronunciables. La cubierta original de estuco casi siempre se ha perdido, y la estructura de ladrillos aparece al descubierto. Estas pagodas fueron construidas durante el reino de Bagan, entre los siglos XI y XIII, y son santuarios budistas que custodian imágenes doradas del Buda y, en ocasiones pinturas.

Hora punta en Bagan, todos a casa.Pero todo tiene su recompensa y buscamos la nuestra al atardecer en un sitio elevado desde donde contemplar el conjunto. Tras ascender los empinados peldaños de Shwe-hsan-daw, nos recobramos y miramos alrededor. ... Las gentes del lugar se recogían tras una larga jornada de trabajo: un grupo de mujeres con sus cestos sobre la cabeza atraviesan en fila los resecos campos; un poca más al este, un carro tirado por bueyes se aleja levantando una gran polvareda; y hacia nosotros avanza lentamente un pastor con un grupo de cabras. Mientras, el sol se pone ya tras las montañas. A nuestro alrededor, centenares de pagodas se extienden orgullosas hasta donde alcanza la vista. Los rayos del sol que se pone tras las montañas arrancan de ellas infinidad de tonos dorados. Hay una embriaguez compartida en el ambiente. ¡qué cosas más curiosas hacemos los humanos!. Todos estos edificios que llenan la llanura, son resultado de un pueblo que compitió durante siglos para dejar constancia de su fé. Nunca deja de sorprenderme esa preocupación humana por la eternidad.

Monte Popa y sus 777 escalones

Dos días después dejamos Bagan y nos dirigimos en coche hacia Kalaw. En el camino vimos una plantación de palmeras de donde se extraía aceite y se fabricaba licor de palma y visitamos el Mt. Popa. -la morada de los Nats-.

¿Que son los Nats?. Os lo explico. Los birmanos se sobreponen a sus pobres condiciones de vida gracias a su religión, el budismo, que asocia el culto de los buenos y malos espirites (los Nats) con el Budismo Therevada, igual que en Sri Lanka, Tailandia, Camboya y Laos. Esto se materializa en Templos, monasterios y lugares de peregrinaje que se han enriquecido con las donaciones de sus fieles para ganar méritos y así nacer a una mejor vida en su existencia futura. Por otro lado comprobaras que su profundo carácter religioso, hace de los birmanos el pueblo honrado, acogedor y generoso de los que he visitado.

Para llegar al Mt. Popa se debe ascender 777 peldaños, repletos de monos, sus excrementos, y diversas sustancias no identificadas, para contemplar la vista desde lo alto. Se hace inolvidable (cada uno que lo interprete como quiera).

Kalaw, Winner hotel y las siete hermanas

A medida que nos aproximábamos a Kalaw, pequeña población rural ya en el estado de Shan, el estado de la carretera empeoraba y se intensificaba el polvo que nos cubría hasta dudar de que incluyera la porción necesaria para que respiraran nuestro pulmones, en compensación el paisaje era cada vez más hermoso. Kalaw es un buen lugar para detenerse y observar cultura y tradición rural en los pequeños poblados, descansar unos días y hacer trekking. No os perdáis una cena en el restaurante Lu lu Singh, alias las 7 hermanas. Satisface las mayores expectativas. El hotel Winter tiene unas amplias y confortables habitaciones y su directora es una persona encantadora que se esmera por hacerte sentir en casa.

Al día siguiente continuamos nuestro viaje, entre unas fértiles tierras hasta Pindaya lugar de inicio de nuestro trekking. La subida inicial entre el calor y las empinadas cuestas se hizo muy dura, al menos para mí, pero no me lo hubiera perdida por nada del mundo. Tuvimos la oportunidad de contactar con los lugareños y pernoctar en un monasterio. Nosotros nos habíamos mentalizado para una prueba de supervivencia en duras condiciones y fuimos obsequiados con un trato digno de los reyes. Este es el autentico lujo asiático y no lo que ofertan las agencias de viaje.

Mira hijo que raros son los guiris

Pasamos dos poblados, ascendimos un par de colinas y cruzamos una cuantas chozas donde los vecinos nos saludaron entre divertidos y curiosos, y donde un grupo de niños se apilaban a la valla para ver a tan insólitos personajes (nosotr@s). Resulta difícil imaginar que estas tierras hoy de cultivo de té, fueron hasta hace poco plantaciones de opio, y un lugar donde la violencia imperó durante décadas.

A la llegado al monasterio, se debe acudir a saludar al monje encargado del monasterio, a nosotros nos recibió en la sala donde departía con algunos aldeanos. Osaka es un hombre joven, con una agradable sonrisa que parece provenirle del fondo del alma. Sus modales sencillos y la humildad que muestra contrastan con el aire protector que trasmite.

La sonrisa de OsakraUn hombre mayor, con un bebe en brazos, nos obsequió con unas tortitas de maíz y otro nos sirvió un té. El monasterio esta dotado de un pabellón para descaso de los peregrinos y cuenta con colchonetas y mantas. Osaka reparte su tiempo entre las enseñanzas del budismo a sus 6 alumnos, con los consejos a los lugareños, que acuden al monasterio a comentar sus cuestiones cotidianas con él. Aquí pudimos embeberos del hálito espiritual que sopla en el ambiente de Birmania. Donde las cuestiones más mundanas no eximen a sus gentes de dedicar una parte de su vida a rezar y meditar. En resumen el lugar me inundo de paz y bienestar.

No olvidaré nunca el cielo estrellado que pudimos contemplar, ni el incendio que nos tuvo buena parte de la noche en vilo. Resulta que en este lugar tienen la costumbre de quemar parte del bosque, para convertirlo en fértil tierra de labradío, pero no habia nadie que nos lo pudiera explicar así que creímos estar en medio de un incendio incontrolado. Si decidís vivir esta experiencia podéis contactar con un joven guía que habla bien ingles y que os atenderá estupendamente: Myo Wai Ko (email: danu@myanmar.com.mm)

El lago inley

Nuestra última parte del viaje fue en la zona del lago INLE . Fueron unos días tranquilos de paseos en barca y bicicleta, observando la vida de las gentes del lago. Las casas, talleres y monasterios son palafitos que se sostienen por postes de teca. Sus múltiples actividades: la pesca (curiosa variedad de remar con una sola pierna a golpe de cadera), las huertas flotantes, las fabricas de seda, de forja, de puros, .... y OH sorpresa: Pagodas y monasterios. Sam pudo realizar sus ofrendas de pan de oro y nosotros entretenernos con las historietas de las paredes del templo y con los "gatos saltarines" que un monje tiene adiestrados para diversión de turistas. Tras una excursión en barca, por unos estrechos canales donde los aldeanos habían sacado a bañar a sus búfalos llegamos a In Thein, donde un joven nos ofreció mostrarnos a dos mujeres jirafas (madre e hija) que escondían en una cabaña. Ni que decir tiene que fue obsequiado con una increpada negativa.

Campesino en KakkuLa última excursión fue a Kakku , lugar que estuvo en guerra hasta hace poco, requiere permiso especial y te asignan un guía local. El mosqueo nos duro unos 10 segundos. Nuestra guía EE era una hermosa joven paol de fresca risa que no solo hablaba correctamente inglés, sino que parecía encantada con el interés que mostrábamos por todo. Y es que después de tanto monólogo se agradecía, por fin, que te contaran algo. Ella también deseaba saber muchas cosas sobre nosotr@s. Así que nos pasamos el DIA intercambiando información sobre ambos modos de vida, y contándonos las mutuas supersticiones de buena o mala suerte..... EE nos explicó el significado de las campanillas que cuelgan de las Stupas: cada vez que el aire las hace sonar se lanza una oración al viento y cuando alguien toca tres veces las enormes campanas situadas en las pagodas lanza un mensaje de felicidad a todo el mundo. Decididamente este pueblo me cae bien.

Para no aburriros más, os contaré solo el mito fundacional de la población paol que EE nos narró: Cuenta la leyenda que habia un dragón que soñaba con ser mujer cuando se topó en el bosque con un brujo. Se enamoraron y el brujo le prometió que realizaría su sueño. Fruto de su unión el dragón puso un huevo del que salió la población paol. En recuerdo de su origen. las mujeres visten un conjunto de ropas escalonadamente superpuestas que representan las escamas del dragón, y que culmina en la cabeza en una toalla enrollada a modo de cresta y con dos colgante que representan el ojo y la uña del dragón. Gracias, también, a EE degustamos una auténtica comida local y visitamos una vivienda rural.

Chica Pahol

Nuestro viaje se acabó como es de suponer: Besos, abrazos de despedida y la promesa de enviar fotos a San. Cuando hicimos nuestra mochila hay algunas baratijas más (un tirachinas, una rana de madera, un calendario birmano...), bastantes fotos y sobre todo muchos recuerdos de lugares y gentes. Entre estos hubiera preferido recordar sólo mis favorables impresiones de este admirable gente y la interesante diversidad cultural de los grupos étnicos que se encuentran aquí. Sin embargo es inevitable no recordar con tristeza y rabia también la dictadura militar actualmente en el poder que, en ocasiones, ha ejercido una cruel represión hacia los Shan, los Kashin, los Chin y los Karen, sólo por nombrar a los grupos más importantes dentro del pueblo dominado y marginado. Así que vuelvo con una convicción renovada. Hay que seguir luchando contra todos los tiranos, son una plaga para la humanidad.

Un abrazo solidario a tod@s

Vicky
acontratiempo@acontratiempo.net